¿Alguna vez ha visto una idea que sonaba genial, pero que en la práctica requería más tiempo y energía de los que podía dedicarle? Algo parecido sucede con muchas de las actividades de verano que suelen recomendarse a las familias que educan en casa.

Ya sea que lleve años educando en casa o que esté preparándose para comenzar en el otoño, seguramente encontrará consejos en internet sobre cómo aprovechar al máximo el verano. Muchas de esas ideas son buenas. Sin embargo, a menudo transmiten la sensación de que necesita mantener a sus hijos constantemente ocupados para que las vacaciones sean realmente provechosas.

La buena noticia es que no tiene que ser así.

Tal vez a usted le gusta tener siempre algo planeado y llenar el verano de actividades y aventuras. O quizá se parece más a mí y, antes de ejecutar una nueva idea, se pregunta si realmente vale el tiempo y el esfuerzo que requiere. Sea cual sea su caso, quienes educamos en casa vivimos el verano de manera un poco diferente.

No podemos pasar toda la temporada corriendo de una actividad a otra. Después de todo, cuando el verano termina, nosotros no enviamos a nuestros hijos a otra escuela, sino que el nuevo año escolar comienza nuevamente en casa. Por eso, necesitamos reservar nuestra energía, tiempo y creatividad durante el verano, para los meses que vienen.

Afortunadamente, una de las grandes ventajas de la educación en casa es la flexibilidad. Podemos adaptar las buenas ideas a la realidad de nuestra familia y hacer que funcionen para nosotros.

Hace poco leí un artículo escrito por una madre de dos niñas, de 10 y 7 años, que compartía varias ideas para combatir el aburrimiento durante el verano. Aunque las actividades parecían divertidas, la mayoría requerían bastante tiempo y preparación. Mientras las leía, pensé en algunas maneras de simplificarlas para que resultaran más prácticas para las familias que educan en casa.

1. Un almuerzo tipo pícnic

Esta madre preparó una canasta de pícnic, hizo una bebida especial y armó una tienda de campaña en el patio. Luego, ella y sus hijas se acomodaron sobre almohadas para leer, jugar al aire libre y correr entre los aspersores.

«Mis hijas no querían volver a entrar a la casa hasta la hora de la cena», contó.

Aspectos a considerar

  • Organizar todo, prepararlo, supervisarlo y luego recogerlo puede requerir bastante tiempo y esfuerzo.
  •  Basta con que uno de los niños no tenga ganas de participar para que la actividad no salga como se esperaba. Los preadolescentes, en particular, a veces se muestran poco entusiasmados con las actividades que les proponen sus padres.

Mi versión adaptada

Prepare una bandeja con varios tipos de sándwiches, de jamón, pollo, queso o jalea con mantequilla de maní. Córtelos en porciones pequeñas y acompáñelos con rodajas de manzana, fresas o cualquier otra fruta que les guste a sus hijos.

Si tiene niños pequeños, hagan un «pícnic» en cualquier lugar de la casa que no sea la mesa del comedor. Si tiene hijos mayores, simplemente déjeles la bandeja para que se sirvan cuando tengan hambre, pero siéntese cerca con un libro. Cuando alguno se acerque a tomar un sándwich, aproveche para conversar un momento o hacerle alguna pregunta interesante. A veces, unos pocos minutos de atención son suficientes para fortalecer el vínculo antes de que cada uno siga con lo suyo.

2. Un spa en casa

Esta madre reunió todos los esmaltes de uñas que tenía, junto con exfoliantes, lociones, mascarillas faciales y toallas tibias recién sacadas de la secadora. También preparó todo lo necesario para hacer pedicuras y preparó bebidas especiales para sus hijas.

Aspectos a considerar

  • Primero tuvo que limpiar el baño.
  • Después tuvo que preparar todas las cosas para el spa.
  • Luego supervisar la actividad.
  • Y, al final, volver a limpiar.
  • Personalmente, solo de pensarlo ya me siento cansada.

Mi versión adaptada

Siéntense alrededor de la mesa y píntense las uñas mientras escuchan un audiolibro o disfrutan de su música favorita.

3. Noche de películas en casa

Esta madre imprimió un póster de la película, lo pegó en la pared de la sala y pidió a sus hijas que hicieran boletos. Prepararon palomitas, se vistieron elegantemente para la ocasión y su esposo las llevó a sus asientos como si estuvieran en el cine. Y, durante la película, no hubo ni una sola discusión.

Aspectos a considerar

  • Es una forma divertida de simular una salida al cine, aunque no es lo mismo que ir al cine de verdad.
  • ¿Vestirse elegante y ser acompañados hasta el asiento?
  • ¿Y sin discusiones? ¿en serio?

Mi versión adaptada

Prepare brownies... o simplemente compre algunas galletas... y elija una película que a la mayoría le guste. Invítelos a verla, pero no convierta la actividad en algo obligatorio para todos.

Ya sé que esto va un poco en contra de la idea típica de la «diversión en familia», pero la verdad es que no vale la pena arruinar el momento para todos solo porque alguien no quiere participar.

Si estas versiones le parecen demasiado simples, puede realizar la actividad completa. Pero también recuerde que siempre puede simplificar, ajustar o cambiar los planes si hace falta.

Insisto en la importancia de modificar actividades, porque es una habilidad clave cuando se educa en casa. El verano es una buena oportunidad para descubrir qué disfruta realmente su familia y qué cosas simplemente no funcionan. También le ayuda a ver qué puede manejar por su cuenta y en qué momentos va a necesitar apoyo. Son aprendizajes valiosos para el próximo año escolar.

Mientras tanto, disfrute el verano a su manera: con grandes planes o con algo más sencillo.

—Sara