Para Ann Kraus, era ideal que su hijo Eric, educado en casa, hiciera voluntariado en la cafetería que ella administraba (sus nombres han sido cambiados para proteger su privacidad). El voluntariado le ayudaba a ganar seguridad en sí mismo al interactuar con los clientes y a desarrollar habilidades laborales.
Sin embargo, cuando un funcionario estatal realizó una inspección sorpresa en la cafetería en diciembre pasado, el progreso de Eric se vio impactado. Todo se debió a un malentendido de la ley. El funcionario acusó a Ann de violar las leyes laborales para menores de Florida, pero esas alegaciones se basaban en restricciones que ya no están vigentes.
HSLDA intervino, ayudó a la cafetería a resolver la situación y evitó lo que podría haber resultado en sanciones severas. También nos aseguramos de que Eric pudiera seguir aprovechando esta oportunidad de desarrollo que claramente le beneficiaba.
«Defender a las familias que educan en casa implica interpretar y aplicar la ley en distintos contextos», señaló Tj Schmidt, abogado sénior de HSLDA. «En este caso, fue necesario intervenir para aclararle a un funcionario estatal que la legislación de Florida ofrece mayor flexibilidad a los estudiantes educados en casa para trabajar y hacer voluntariado».
Educación que funciona
Ann comenzó a educar a Eric en casa en 2018. Él está dentro del espectro autista y, desafortunadamente, la escuela pública no pudo brindarle el apoyo ni los servicios que necesitaba por lo que Ann y su esposo decidieron educarlo en casa, convencidos de que podían hacerlo mejor.
Cuando Eric llegó a la secundaria, Ann sintió que su progreso era lo suficientemente sólido como para retomar su propia formación, regresar a la universidad y cursar una maestría en consejería y resolución de conflictos. En 2025, Ann tomó el puesto de administración de la cafetería, ya que ofrecía una excelente oportunidad para aplicar su formación.
Ann señaló que su trabajo en la cafetería ha abierto la puerta a conversaciones interesantes y significativas con la clientela. «La gente le cuenta todo a su barista», comentó en tono de broma.
En ese mismo entorno, Ann también animó a Eric a hacer voluntariado en la cafetería como parte de su educación en casa. Participar en un ambiente laboral cordial le ha permitido vivir una experiencia práctica que no habría podido obtener en casa.
«Lo ha ayudado a abrirse más», señaló Ann. Prueba de ellos es que Eric a formado una amistad con otro joven con necesidades especiales que también hace voluntariado en la cafetería. Además, la interacción diaria con los clientes habituales le ha permitido familiarizarse con sus gustos, al punto de poder adivinar lo que pedirán antes de que se lo digan. En especial, se ha vuelto un aficionado a hornear muffins de arándanos y preparar batidos.
Todo transcurría con normalidad hasta diciembre del año pasado.
Problemas legales
Esta dinámica se vio interrumpida tras la visita de un funcionario del Departamento de Regulación Empresarial y Profesional de Florida.
«Se enfocó directamente en Eric», recordó Ann.
De inmediato, el funcionario acusó a Ann de violar las leyes laborales estatales por permitir que un joven de 17 años trabajara durante el horario escolar. Ann respondió que la ley había cambiado y que esa restricción ya no aplicaba a su hijo porque recibía educación en casa.
El funcionario cuestionó tanto el cambio en la ley como la educación en casa de Eric. Por ello, amenazó con imponer una multa de 2,500 dólares a la cafetería.
«Quería aplicarnos todo el peso de la ley», dijo Ann. «Estaba muy afectaba. Sali por la puerta trasera y me puse a llorar».
Tras este incidente, Ann habló con su supervisor y luego se comunicó con HSLDA para solicitar ayuda.
«Confirmamos que el funcionario estatal estaba equivocado», dijo Schmidt. «Hace aproximadamente un año y medio, la ley estatal cambio de modo que los estudiantes educados en casa ya no tienen que presentar una exención para trabajar o hacer voluntariado durante el horario escolar».
Le recomendó a Ann que presentara documentación que demostrara que Eric efectivamente recibía educación en casa bajo un programa de educación en el hogar reconocido por la ley de Florida. Ann obtuvo esa documentación de funcionarios de la escuela pública local.
En pocas semanas, la situación se resolvió y la cafetería pudo seguir funcionando sin mayores interrupciones. Aun así, Ann lamentó que Eric hubiera tenido que mantenerse alejado de la cafetería mientras se resolvía el asunto, ya que eso le impidió hacer el trabajo que tanto le gusta y que ha sido beneficioso para él.
«Me complace que hayamos podido ayudar a una familia que educa en casa a superar este desafío», dijo Schmidt. «Este caso demuestra cómo el apoyo de nuestros miembros hace posible que podamos brindar defensa legal en una amplia variedad de situaciones, muchas veces no solo protegiendo las leyes que amparan la educación en casa, sino también ayudando a que se comprendan mejor».