Una madre de Ohio optó por que su hija de 5 años realizara su primer año de educación formal en casa, al considerar que la escuela pública no era la mejor opción para ella. Poco tiempo después de retirarla, fue acusada de incumplir una ley que, en realidad, no se aplicaba a su situación

HSLDA intervino para resolver la situación, pero no antes de que Jessica Marshall enfrentara numerosas llamadas telefónicas, amenazas por ausentismo escolar y solicitudes de documentación adicional por parte de funcionarios escolares locales.

«Este caso nunca debió llegar tan lejos», comentó Amy Buchmeyer, abogada de HSLDA. «La familia hizo todo lo posible por evitar un conflicto legal, pero el distrito escolar se aferró a requisitos que la ley ni si quiera exige, causando mucho estrés a una mamá que solo quería lo mejor para su pequeña hija».

Asustada y abrumada

En el otoño de 2025, Jessica inscribió a su hija en la escuela pública local. A veces, la niña necesitaba ayuda con tareas sencillas, como ponerse la chaqueta para salir al recreo o abrir su merienda, pero cuando pedía ayuda a la maestra, esta le decía que se las arreglara sola, relato Jessica. Después que esto ocurriera varias veces, su hija dejó de sentirse cómoda en el kindergarten y en el entorno estructurado de la escuela, lo que demostró que la educación pública no se adaptaba a sus necesidades.

«Mi hija comenzó a decirme: “Mami, por favor llévame a casa”», recordó Jessica. Fue entonces que, a principios de octubre, decidió educarla en el hogar y envió su aviso de exención de educación en casa al superintendente de la escuela pública. «Investigué bien y me aseguré de hacerlo todo correctamente», comentó Jessica.

Advertencias continuas

Según la ley, Jessica no tenía obligación de presentar ningún documento ya que su hija tenía apenas 5 años. En Ohio, los niños no están sujetos a la asistencia escolar obligatoria hasta cumplir 6 años.

A pesar de esto, el distrito seguía registrando a s hija como ausente. Por ello, Jessica contactó a HSLDA, y nosotros enviamos una carta aclarando que el retiro de su hija era legal y que no debían de seguir contactándola por ausencias.

«Se trata de una carta bastante rutinaria», recordó Buchmeyer. «La mayoría de los casos se resuelven así, especialmente cuando el niño aún no está sujeto a la asistencia escolar obligatoria».

Pero las llamadas no cesaron y, además, surgieron nuevas exigencias. Los funcionarios del distrito afirmaron que la hija de Jessica seguiría inscrita y registrada como ausente hasta que la madre completara un formulario de retiro especifico establecido por la escuela y presentara lo que ellos llamaban una «solicitud de educación en casa».

Alarmada por esta situación, Jessica volvió a ponerse en contacto con HSLDA. Buchmeyer habló con el distrito en su nombre y explicó lo que la ley realmente establece.

«Es importante aclarar que», escribió, «los padres en Ohio no necesitan solicitar autorización para educar en casa; solo deben notificar al distrito que lo harán. Además, los avisos solo son obligatorios cuando el estudiante cumple 6 años y entra bajo la asistencia escolar obligatoria. Tampoco es necesario usar un formulario específico para completar el retiro».

Con el fin de resolver la situación, Jessica completó el formulario de retiro establecido por la escuela y entregó una copia de su notificación de educación en casa como muestra de buena fe.

Los funcionarios tardaron en responder, y mientras tanto, Jessica seguía recibiendo llamadas automáticas y cartas formales advirtiéndole que su hija seguía acumulando ausencias injustificadas. Incluso le informaron de que podría enfrentar consecuencias por ausentismo escolar, como la visita de investigadores a su hogar o la suspensión de su licencia de conducir.

«Fue aterrador», dijo.

Por fin en paz

El equipo legal de HSLDA continuó negociando con los funcionarios e incluso contrató a un abogado local para representar a Jessica cuando la situación escaló. A mediados de noviembre, la persistencia de nuestros abogados dio frutos.

«Incluso involucramos al abogado de la escuela», dijo Buchmeyer. «Esto debió de haberse resulto rápidamente, pero tomó varias semanas y varios contactos con el distrito para que el acoso cesara».

Jessica comentó que ha sido una bendición poder concentrarse finalmente en la educación en casa, sin distracciones ni presiones que la incomoden.

«Estamos empezando despacio, pero puedo ver que mi hija tiene muchas ganas de aprender», dijo. «¡Me encanta!»