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La ley de la educación en casa de Illinois en un vistazo

  • Opciones para la educación en casa:  Una
  • School Required for Ages:  6–17
  • Notification Required:  No
  • Teacher Qualifications:  No
  • State Mandated Subjects:  
  • Assessment requirements:  No
  • Immunization requirements:  No
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  • No requiere aviso, reglamentación baja
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  • Reglamentación alta

Cómo educar en casa en Illinois

News

Familia colombiana se enamora de la educación en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Marcela Orozco, y su esposo Faber Parra, vivían en Medellín, Colombia, con sus dos hijos: Ángel David (8) y Valentín (5). Faber trabajaba como ingeniero forestal y Marcela como ingeniera agrónoma. Además, tenían un restaurante familiar y Marcela lo administraba.

En 2020, Marcela presenció un asalto enfrente del restaurante y le informó a la policía. Nunca se imaginó que el robo había sido cometido por un miembro de uno de los grupos armados más peligrosos de Colombia.

Después de denunciar el robo a la policía, Marcela comenzó a recibir múltiples amenazas de muerte por parte de la pandilla, que obligaron a la familia a abandonar su pueblo natal y trasladarse a Guarne, otra ciudad de Colombia. Pero aquello no sirvió de nada: la pandilla los encontró y volvió a amenazarlos. Esto continuó incluso después de mudarse tres veces más dentro del país.

Orozco family

Marcela y Faber y sus dos hijos, Ángel David y Valentín.

La situación llevó a la familia a huir a Georgia, en Estados Unidos, donde tenían parientes. Volaron al país americano con visa de turista y pensaron en quedarse por un par de semanas, pero tenían tanto miedo de volver que decidieron solicitar asilo.

«En medio de la angustia, decidimos quedarnos aquí», dijo Marcela.

La familia Parra lleva casi tres años en Estados Unidos y valoran profundamente la sensación de seguridad y libertad que han encontrado aquí. Siguen esperando una respuesta a su solicitud de asilo, pero su estatus como solicitantes de asilo les ha permitido abrir un negocio de paisajismo y otro de limpieza, que han sido de gran ayuda para cubrir las necesidades educativas de sus hijos.

Redefinición de la educación en casa

La familia Parra se unió a una iglesia en Buford, Georgia, y ahí aprendieron sobre la educación en casa, a través de la familia del pastor y de sus amigos.

Marcela pensaba que «no tenía paciencia» para educar en el hogar y que esta modalidad educativa afectaba las habilidades sociales de los niños; pero no tardó en cambiar de opinión.

Al poco tiempo, conoció a dos alumnas graduadas de la educación en casa, hijas de una amiga suya de la iglesia, Stephanie Smith. Marcela se sorprendió por lo auténticas, sociables, carismáticas y talentosas que eran. Ellas le mencionaron las ventajas de la educación en casa y Marcela se sintió cada vez más intrigada.

Al mismo tiempo, Ángel David y Valentín empezaron a mostrar actitudes poco comunes respecto a la escuela. Valentín gritaba y lloraba cada vez que Marcela lo llevaba a la guardería y Ángel David regresaba de la escuela apagado y triste.

«Había perdido su chispa», dijo Marcela.

Un día, Ángel David llegó a casa muy inquieto y ansioso. Le contó a Marcela que había visto a unos niños jugar videojuegos violentos y perturbadores en la escuela y que él también los había jugado.

Marcela no podía dejar de preocuparse por él.

Además, pensaba en las jornadas escolares, tan largas y agotadoras, y en lo agitada que se había vuelto la vida para su familia. «La vida tiene que ser más que esto», se decía a sí misma. 

Todos estos factores influyeron en la decisión de la familia de empezar a educar en casa.

El descubrimiento de un don

Marcela y Faber llevan dos años educando a sus hijos. El primer año fue difícil: estaban muy ocupados con el trabajo y la enseñanza en casa y se sentían apresurados todo el tiempo.

Sin embargo, su segundo año fue más tranquilo. Marcela pudo contratar a una asistente para su negocio de limpieza y la familia ha disfrutado mucho más de la educación en casa.

«Estoy muy, muy contenta», dijo. «Nunca imaginé que amaríamos tanto la educación en casa».

Marcela y Faber disfrutan poder ver a Ángel David y Valentín aprender, crecer y comprender cómo amar a Dios. Y a los chicos también les encanta ser educados en el hogar.

Angel David with his piano

Ángel David tocando el piano en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres.

«Es bonito, porque es recíproco», dijo Marcela.  

La educación en casa ha sido especialmente provechosa para Ángel David, su hijo de 8 años, que ha desarrollado una pasión por tocar el piano. Tan pronto empezó a tocar en el verano de 2022, logró sacar canciones a oído. Unos meses más tarde, comenzó a recibir clases de piano en casa con un instructor privado.

«Su profesor dice que tiene un don; su nivel es superior al de otros niños que han tocado durante tres o cuatro años», dijo Marcela.

Pronto empezó a dar conciertos en iglesias y asilos de ancianos, e incluso tocó en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres. Su repertorio incluye piezas de todos los géneros, desde música clásica (su favorita) hasta Pink Floyd.

«Todo fue gracias a la educación en el hogar», dijo Marcela. «Él no habría tenido energía para practicar después de una larga jornada escolar, pero la educación en casa lo ha hecho posible».

VEA A ÁNGEL DAVID TOCAR EL PIANO:

Demasiado buena, demasiado valiosa

Marcela está especialmente agradecida con su grupo de apoyo de educación en casa y con su amiga Stephanie Smith, quien la ha apoyado a lo largo de su trayectoria como educadora en el hogar y quien le sugirió unirse a HSLDA.

«Me he sentido muy inspirada por ella», dijo Marcela.

A pesar de sentirse abrumada al principio por tener que educar en casa en inglés, Marcela ha aprendido que también puede utilizar recursos en español para educar a sus hijos. Y se ha dedicado a ayudar a otras madres hispanohablantes educadoras en el hogar de Buford a comprender esto.

«Me he sentido más motivada», dijo Marcela. «La educación en casa es demasiado buena, demasiado bonita. Debería multiplicarse».

Un nuevo comienzo

La familia Parra ahora está en proceso de abrir un restaurante nuevo en Buford. Marcela y Faber están agradecidos por la flexibilidad que les brinda la enseñanza en casa, porque les ha permitido afrontar los retos de trabajar mientras educan a sus hijos. También disfrutan enseñarles a sus hijos cosas sobre sus trabajos, en particular conocimientos del paisajismo y la administración de empresas.

«Les encanta aprender a través de nuestros proyectos empresariales», afirma Marcela.

Sin duda, la familia Parra se siente bendecida por haber conocido la educación en el hogar, a pesar de pagar el precio de dejar atrás a su país, familia y amigos.

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

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Familia colombiana se enamora de la educación en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Marcela Orozco, y su esposo Faber Parra, vivían en Medellín, Colombia, con sus dos hijos: Ángel David (8) y Valentín (5). Faber trabajaba como ingeniero forestal y Marcela como ingeniera agrónoma. Además, tenían un restaurante familiar y Marcela lo administraba.

En 2020, Marcela presenció un asalto enfrente del restaurante y le informó a la policía. Nunca se imaginó que el robo había sido cometido por un miembro de uno de los grupos armados más peligrosos de Colombia.

Después de denunciar el robo a la policía, Marcela comenzó a recibir múltiples amenazas de muerte por parte de la pandilla, que obligaron a la familia a abandonar su pueblo natal y trasladarse a Guarne, otra ciudad de Colombia. Pero aquello no sirvió de nada: la pandilla los encontró y volvió a amenazarlos. Esto continuó incluso después de mudarse tres veces más dentro del país.

Orozco family

Marcela y Faber y sus dos hijos, Ángel David y Valentín.

La situación llevó a la familia a huir a Georgia, en Estados Unidos, donde tenían parientes. Volaron al país americano con visa de turista y pensaron en quedarse por un par de semanas, pero tenían tanto miedo de volver que decidieron solicitar asilo.

«En medio de la angustia, decidimos quedarnos aquí», dijo Marcela.

La familia Parra lleva casi tres años en Estados Unidos y valoran profundamente la sensación de seguridad y libertad que han encontrado aquí. Siguen esperando una respuesta a su solicitud de asilo, pero su estatus como solicitantes de asilo les ha permitido abrir un negocio de paisajismo y otro de limpieza, que han sido de gran ayuda para cubrir las necesidades educativas de sus hijos.

Redefinición de la educación en casa

La familia Parra se unió a una iglesia en Buford, Georgia, y ahí aprendieron sobre la educación en casa, a través de la familia del pastor y de sus amigos.

Marcela pensaba que «no tenía paciencia» para educar en el hogar y que esta modalidad educativa afectaba las habilidades sociales de los niños; pero no tardó en cambiar de opinión.

Al poco tiempo, conoció a dos alumnas graduadas de la educación en casa, hijas de una amiga suya de la iglesia, Stephanie Smith. Marcela se sorprendió por lo auténticas, sociables, carismáticas y talentosas que eran. Ellas le mencionaron las ventajas de la educación en casa y Marcela se sintió cada vez más intrigada.

Al mismo tiempo, Ángel David y Valentín empezaron a mostrar actitudes poco comunes respecto a la escuela. Valentín gritaba y lloraba cada vez que Marcela lo llevaba a la guardería y Ángel David regresaba de la escuela apagado y triste.

«Había perdido su chispa», dijo Marcela.

Un día, Ángel David llegó a casa muy inquieto y ansioso. Le contó a Marcela que había visto a unos niños jugar videojuegos violentos y perturbadores en la escuela y que él también los había jugado.

Marcela no podía dejar de preocuparse por él.

Además, pensaba en las jornadas escolares, tan largas y agotadoras, y en lo agitada que se había vuelto la vida para su familia. «La vida tiene que ser más que esto», se decía a sí misma. 

Todos estos factores influyeron en la decisión de la familia de empezar a educar en casa.

El descubrimiento de un don

Marcela y Faber llevan dos años educando a sus hijos. El primer año fue difícil: estaban muy ocupados con el trabajo y la enseñanza en casa y se sentían apresurados todo el tiempo.

Sin embargo, su segundo año fue más tranquilo. Marcela pudo contratar a una asistente para su negocio de limpieza y la familia ha disfrutado mucho más de la educación en casa.

«Estoy muy, muy contenta», dijo. «Nunca imaginé que amaríamos tanto la educación en casa».

Marcela y Faber disfrutan poder ver a Ángel David y Valentín aprender, crecer y comprender cómo amar a Dios. Y a los chicos también les encanta ser educados en el hogar.

Angel David with his piano

Ángel David tocando el piano en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres.

«Es bonito, porque es recíproco», dijo Marcela.  

La educación en casa ha sido especialmente provechosa para Ángel David, su hijo de 8 años, que ha desarrollado una pasión por tocar el piano. Tan pronto empezó a tocar en el verano de 2022, logró sacar canciones a oído. Unos meses más tarde, comenzó a recibir clases de piano en casa con un instructor privado.

«Su profesor dice que tiene un don; su nivel es superior al de otros niños que han tocado durante tres o cuatro años», dijo Marcela.

Pronto empezó a dar conciertos en iglesias y asilos de ancianos, e incluso tocó en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres. Su repertorio incluye piezas de todos los géneros, desde música clásica (su favorita) hasta Pink Floyd.

«Todo fue gracias a la educación en el hogar», dijo Marcela. «Él no habría tenido energía para practicar después de una larga jornada escolar, pero la educación en casa lo ha hecho posible».

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Demasiado buena, demasiado valiosa

Marcela está especialmente agradecida con su grupo de apoyo de educación en casa y con su amiga Stephanie Smith, quien la ha apoyado a lo largo de su trayectoria como educadora en el hogar y quien le sugirió unirse a HSLDA.

«Me he sentido muy inspirada por ella», dijo Marcela.

A pesar de sentirse abrumada al principio por tener que educar en casa en inglés, Marcela ha aprendido que también puede utilizar recursos en español para educar a sus hijos. Y se ha dedicado a ayudar a otras madres hispanohablantes educadoras en el hogar de Buford a comprender esto.

«Me he sentido más motivada», dijo Marcela. «La educación en casa es demasiado buena, demasiado bonita. Debería multiplicarse».

Un nuevo comienzo

La familia Parra ahora está en proceso de abrir un restaurante nuevo en Buford. Marcela y Faber están agradecidos por la flexibilidad que les brinda la enseñanza en casa, porque les ha permitido afrontar los retos de trabajar mientras educan a sus hijos. También disfrutan enseñarles a sus hijos cosas sobre sus trabajos, en particular conocimientos del paisajismo y la administración de empresas.

«Les encanta aprender a través de nuestros proyectos empresariales», afirma Marcela.

Sin duda, la familia Parra se siente bendecida por haber conocido la educación en el hogar, a pesar de pagar el precio de dejar atrás a su país, familia y amigos.

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

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Familia colombiana se enamora de la educación en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Marcela Orozco, y su esposo Faber Parra, vivían en Medellín, Colombia, con sus dos hijos: Ángel David (8) y Valentín (5). Faber trabajaba como ingeniero forestal y Marcela como ingeniera agrónoma. Además, tenían un restaurante familiar y Marcela lo administraba.

En 2020, Marcela presenció un asalto enfrente del restaurante y le informó a la policía. Nunca se imaginó que el robo había sido cometido por un miembro de uno de los grupos armados más peligrosos de Colombia.

Después de denunciar el robo a la policía, Marcela comenzó a recibir múltiples amenazas de muerte por parte de la pandilla, que obligaron a la familia a abandonar su pueblo natal y trasladarse a Guarne, otra ciudad de Colombia. Pero aquello no sirvió de nada: la pandilla los encontró y volvió a amenazarlos. Esto continuó incluso después de mudarse tres veces más dentro del país.

Orozco family

Marcela y Faber y sus dos hijos, Ángel David y Valentín.

La situación llevó a la familia a huir a Georgia, en Estados Unidos, donde tenían parientes. Volaron al país americano con visa de turista y pensaron en quedarse por un par de semanas, pero tenían tanto miedo de volver que decidieron solicitar asilo.

«En medio de la angustia, decidimos quedarnos aquí», dijo Marcela.

La familia Parra lleva casi tres años en Estados Unidos y valoran profundamente la sensación de seguridad y libertad que han encontrado aquí. Siguen esperando una respuesta a su solicitud de asilo, pero su estatus como solicitantes de asilo les ha permitido abrir un negocio de paisajismo y otro de limpieza, que han sido de gran ayuda para cubrir las necesidades educativas de sus hijos.

Redefinición de la educación en casa

La familia Parra se unió a una iglesia en Buford, Georgia, y ahí aprendieron sobre la educación en casa, a través de la familia del pastor y de sus amigos.

Marcela pensaba que «no tenía paciencia» para educar en el hogar y que esta modalidad educativa afectaba las habilidades sociales de los niños; pero no tardó en cambiar de opinión.

Al poco tiempo, conoció a dos alumnas graduadas de la educación en casa, hijas de una amiga suya de la iglesia, Stephanie Smith. Marcela se sorprendió por lo auténticas, sociables, carismáticas y talentosas que eran. Ellas le mencionaron las ventajas de la educación en casa y Marcela se sintió cada vez más intrigada.

Al mismo tiempo, Ángel David y Valentín empezaron a mostrar actitudes poco comunes respecto a la escuela. Valentín gritaba y lloraba cada vez que Marcela lo llevaba a la guardería y Ángel David regresaba de la escuela apagado y triste.

«Había perdido su chispa», dijo Marcela.

Un día, Ángel David llegó a casa muy inquieto y ansioso. Le contó a Marcela que había visto a unos niños jugar videojuegos violentos y perturbadores en la escuela y que él también los había jugado.

Marcela no podía dejar de preocuparse por él.

Además, pensaba en las jornadas escolares, tan largas y agotadoras, y en lo agitada que se había vuelto la vida para su familia. «La vida tiene que ser más que esto», se decía a sí misma. 

Todos estos factores influyeron en la decisión de la familia de empezar a educar en casa.

El descubrimiento de un don

Marcela y Faber llevan dos años educando a sus hijos. El primer año fue difícil: estaban muy ocupados con el trabajo y la enseñanza en casa y se sentían apresurados todo el tiempo.

Sin embargo, su segundo año fue más tranquilo. Marcela pudo contratar a una asistente para su negocio de limpieza y la familia ha disfrutado mucho más de la educación en casa.

«Estoy muy, muy contenta», dijo. «Nunca imaginé que amaríamos tanto la educación en casa».

Marcela y Faber disfrutan poder ver a Ángel David y Valentín aprender, crecer y comprender cómo amar a Dios. Y a los chicos también les encanta ser educados en el hogar.

Angel David with his piano

Ángel David tocando el piano en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres.

«Es bonito, porque es recíproco», dijo Marcela.  

La educación en casa ha sido especialmente provechosa para Ángel David, su hijo de 8 años, que ha desarrollado una pasión por tocar el piano. Tan pronto empezó a tocar en el verano de 2022, logró sacar canciones a oído. Unos meses más tarde, comenzó a recibir clases de piano en casa con un instructor privado.

«Su profesor dice que tiene un don; su nivel es superior al de otros niños que han tocado durante tres o cuatro años», dijo Marcela.

Pronto empezó a dar conciertos en iglesias y asilos de ancianos, e incluso tocó en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres. Su repertorio incluye piezas de todos los géneros, desde música clásica (su favorita) hasta Pink Floyd.

«Todo fue gracias a la educación en el hogar», dijo Marcela. «Él no habría tenido energía para practicar después de una larga jornada escolar, pero la educación en casa lo ha hecho posible».

VEA A ÁNGEL DAVID TOCAR EL PIANO:

Demasiado buena, demasiado valiosa

Marcela está especialmente agradecida con su grupo de apoyo de educación en casa y con su amiga Stephanie Smith, quien la ha apoyado a lo largo de su trayectoria como educadora en el hogar y quien le sugirió unirse a HSLDA.

«Me he sentido muy inspirada por ella», dijo Marcela.

A pesar de sentirse abrumada al principio por tener que educar en casa en inglés, Marcela ha aprendido que también puede utilizar recursos en español para educar a sus hijos. Y se ha dedicado a ayudar a otras madres hispanohablantes educadoras en el hogar de Buford a comprender esto.

«Me he sentido más motivada», dijo Marcela. «La educación en casa es demasiado buena, demasiado bonita. Debería multiplicarse».

Un nuevo comienzo

La familia Parra ahora está en proceso de abrir un restaurante nuevo en Buford. Marcela y Faber están agradecidos por la flexibilidad que les brinda la enseñanza en casa, porque les ha permitido afrontar los retos de trabajar mientras educan a sus hijos. También disfrutan enseñarles a sus hijos cosas sobre sus trabajos, en particular conocimientos del paisajismo y la administración de empresas.

«Les encanta aprender a través de nuestros proyectos empresariales», afirma Marcela.

Sin duda, la familia Parra se siente bendecida por haber conocido la educación en el hogar, a pesar de pagar el precio de dejar atrás a su país, familia y amigos.

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

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Formularios para la educación en casa en Illinois

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Familia colombiana se enamora de la educación en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Marcela Orozco, y su esposo Faber Parra, vivían en Medellín, Colombia, con sus dos hijos: Ángel David (8) y Valentín (5). Faber trabajaba como ingeniero forestal y Marcela como ingeniera agrónoma. Además, tenían un restaurante familiar y Marcela lo administraba.

En 2020, Marcela presenció un asalto enfrente del restaurante y le informó a la policía. Nunca se imaginó que el robo había sido cometido por un miembro de uno de los grupos armados más peligrosos de Colombia.

Después de denunciar el robo a la policía, Marcela comenzó a recibir múltiples amenazas de muerte por parte de la pandilla, que obligaron a la familia a abandonar su pueblo natal y trasladarse a Guarne, otra ciudad de Colombia. Pero aquello no sirvió de nada: la pandilla los encontró y volvió a amenazarlos. Esto continuó incluso después de mudarse tres veces más dentro del país.

Orozco family

Marcela y Faber y sus dos hijos, Ángel David y Valentín.

La situación llevó a la familia a huir a Georgia, en Estados Unidos, donde tenían parientes. Volaron al país americano con visa de turista y pensaron en quedarse por un par de semanas, pero tenían tanto miedo de volver que decidieron solicitar asilo.

«En medio de la angustia, decidimos quedarnos aquí», dijo Marcela.

La familia Parra lleva casi tres años en Estados Unidos y valoran profundamente la sensación de seguridad y libertad que han encontrado aquí. Siguen esperando una respuesta a su solicitud de asilo, pero su estatus como solicitantes de asilo les ha permitido abrir un negocio de paisajismo y otro de limpieza, que han sido de gran ayuda para cubrir las necesidades educativas de sus hijos.

Redefinición de la educación en casa

La familia Parra se unió a una iglesia en Buford, Georgia, y ahí aprendieron sobre la educación en casa, a través de la familia del pastor y de sus amigos.

Marcela pensaba que «no tenía paciencia» para educar en el hogar y que esta modalidad educativa afectaba las habilidades sociales de los niños; pero no tardó en cambiar de opinión.

Al poco tiempo, conoció a dos alumnas graduadas de la educación en casa, hijas de una amiga suya de la iglesia, Stephanie Smith. Marcela se sorprendió por lo auténticas, sociables, carismáticas y talentosas que eran. Ellas le mencionaron las ventajas de la educación en casa y Marcela se sintió cada vez más intrigada.

Al mismo tiempo, Ángel David y Valentín empezaron a mostrar actitudes poco comunes respecto a la escuela. Valentín gritaba y lloraba cada vez que Marcela lo llevaba a la guardería y Ángel David regresaba de la escuela apagado y triste.

«Había perdido su chispa», dijo Marcela.

Un día, Ángel David llegó a casa muy inquieto y ansioso. Le contó a Marcela que había visto a unos niños jugar videojuegos violentos y perturbadores en la escuela y que él también los había jugado.

Marcela no podía dejar de preocuparse por él.

Además, pensaba en las jornadas escolares, tan largas y agotadoras, y en lo agitada que se había vuelto la vida para su familia. «La vida tiene que ser más que esto», se decía a sí misma. 

Todos estos factores influyeron en la decisión de la familia de empezar a educar en casa.

El descubrimiento de un don

Marcela y Faber llevan dos años educando a sus hijos. El primer año fue difícil: estaban muy ocupados con el trabajo y la enseñanza en casa y se sentían apresurados todo el tiempo.

Sin embargo, su segundo año fue más tranquilo. Marcela pudo contratar a una asistente para su negocio de limpieza y la familia ha disfrutado mucho más de la educación en casa.

«Estoy muy, muy contenta», dijo. «Nunca imaginé que amaríamos tanto la educación en casa».

Marcela y Faber disfrutan poder ver a Ángel David y Valentín aprender, crecer y comprender cómo amar a Dios. Y a los chicos también les encanta ser educados en el hogar.

Angel David with his piano

Ángel David tocando el piano en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres.

«Es bonito, porque es recíproco», dijo Marcela.  

La educación en casa ha sido especialmente provechosa para Ángel David, su hijo de 8 años, que ha desarrollado una pasión por tocar el piano. Tan pronto empezó a tocar en el verano de 2022, logró sacar canciones a oído. Unos meses más tarde, comenzó a recibir clases de piano en casa con un instructor privado.

«Su profesor dice que tiene un don; su nivel es superior al de otros niños que han tocado durante tres o cuatro años», dijo Marcela.

Pronto empezó a dar conciertos en iglesias y asilos de ancianos, e incluso tocó en la ceremonia de renovación de votos matrimoniales de sus padres. Su repertorio incluye piezas de todos los géneros, desde música clásica (su favorita) hasta Pink Floyd.

«Todo fue gracias a la educación en el hogar», dijo Marcela. «Él no habría tenido energía para practicar después de una larga jornada escolar, pero la educación en casa lo ha hecho posible».

VEA A ÁNGEL DAVID TOCAR EL PIANO:

Demasiado buena, demasiado valiosa

Marcela está especialmente agradecida con su grupo de apoyo de educación en casa y con su amiga Stephanie Smith, quien la ha apoyado a lo largo de su trayectoria como educadora en el hogar y quien le sugirió unirse a HSLDA.

«Me he sentido muy inspirada por ella», dijo Marcela.

A pesar de sentirse abrumada al principio por tener que educar en casa en inglés, Marcela ha aprendido que también puede utilizar recursos en español para educar a sus hijos. Y se ha dedicado a ayudar a otras madres hispanohablantes educadoras en el hogar de Buford a comprender esto.

«Me he sentido más motivada», dijo Marcela. «La educación en casa es demasiado buena, demasiado bonita. Debería multiplicarse».

Un nuevo comienzo

La familia Parra ahora está en proceso de abrir un restaurante nuevo en Buford. Marcela y Faber están agradecidos por la flexibilidad que les brinda la enseñanza en casa, porque les ha permitido afrontar los retos de trabajar mientras educan a sus hijos. También disfrutan enseñarles a sus hijos cosas sobre sus trabajos, en particular conocimientos del paisajismo y la administración de empresas.

«Les encanta aprender a través de nuestros proyectos empresariales», afirma Marcela.

Sin duda, la familia Parra se siente bendecida por haber conocido la educación en el hogar, a pesar de pagar el precio de dejar atrás a su país, familia y amigos.

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

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Christine L., Facebook

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Preguntas frecuentes

Los padres pueden educar a sus hijos adoptados o foster en el hogar.  

Si usted es el padre adoptivo, la opción de educación en casa puede ser determinada por su trabajador social o un juez de un tribunal de menores. 

Depende. La educación especial se refiere a la instrucción o asistencia en áreas académicas tradicionales como matemáticas y lenguaje. Los servicios relacionados, por otro lado, son apoyos para un niño, como terapia del habla, terapia ocupacional y terapia física. Estos servicios mejoran indirectamente la capacidad de aprendizaje de un niño, pero son diferentes de los currículos académicos tradicionales. Según las regulaciones federales, los estudiantes educados en el hogar tienen derecho a buscar servicios relacionados en los estados en los que las escuelas en casa se consideran escuelas privadas. 

Debido a que HSLDA se centra en proteger la libertad de los educadores en el hogar frente a la supervisión de las escuelas públicas, generalmente no ayudamos a los estudiantes educados en casa a obtener acceso a la educación especial en escuelas públicas. Sin embargo, HSLDA puede asistir a las familias miembros que buscan servicios relacionados si viven en un estado en el que las escuelas en casa se consideran escuelas privadas. Puedes obtener información sobre las disposiciones de su estado aquí

¡Depende! La educación en el hogar se adapta a cada niño y a cada familia, por lo que puede variar el presupuesto para la educación en casa.  

Si tiene tiempo y flexibilidad para pedir currículo prestado, utilizar la biblioteca, comprar libros usados, encontrar currículo multinivel, reutilizable o gratuito e intercambiar servicios por actividades extracurriculares como música y arte... podría reducir sus costos a $50-100 por estudiante. 

Si agrega recursos adicionales como co-ops, cursos en línea, clases de enriquecimiento o deportes, su presupuesto podría llegar a ser de $300-500 por estudiante. 

Y si opta por tutores, cursos en video o paquetes curriculares con todo incluido, sus costos podrían ser de $500 o más (¡que aun así es mucho menos que una escuela privada!) 

Puede consultar formas más creativas de hacer rendir su dinero aquí

  •  
    No requiere notificación, baja reglamentación: Estos son estados que no requieren que los padres presenten un aviso a su distrito escolar local o ninguna otra agencia gubernamental.
  •  
    Estados con un nivel bajo de reglamentación: Estos son estados que exigen que los padres envíen un aviso a su distrito escolar local. 
  •  
    Estados con un nivel moderado de reglamentación: Estos estados exigen que los padres presenten ante su distrito escolar local un aviso, punteos de exámenes y/o una evaluación profesional del progreso del estudiante.
  •  
    Estados con un nivel alto de reglamentación: Estos estados requieren que los padres presenten un aviso o punteos de exámenes de rendimiento y/o una evaluación profesional, además de otros requisitos (i. e., que el currículo sea aprobado por el estado, que los padres cumplan con requisitos para ser maestros o que los funcionarios estatales realicen visitas al hogar).