Illinois
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La ley de la educación en casa de Illinois en un vistazo

  • Opciones para la educación en casa:  Una
  • School Required for Ages:  6–17
  • Notification Required:  No
  • Teacher Qualifications:  No
  • State Mandated Subjects:  
  • Assessment requirements:  No
  • Immunization requirements:  No
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  • No requiere aviso, reglamentación baja
  • Reglamentación baja
  • Reglamentación moderada
  • Reglamentación alta

Cómo educar en casa en Illinois

News

Después de sobrellevar un huracán, sigue educando a 8 niños en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Cuando el huracán María atravesó Puerto Rico en 2017 y causó una devastación sin precedentes, la familia de Mariela se quedó sin electricidad por cinco meses. Para empeorar las cosas, todo a su alrededor estaba destruido, por lo que no podían salir de su casa.

Sin embargo, Mariela se mantuvo optimista con su educación en casa.

Rápidamente ajustó el plan de estudio para enseñar únicamente con los libros que tenían y agregó un nuevo curso para mantener a sus hijos ocupados: ¡habilidades de supervivencia! Mariela les enseñó de todo, desde cómo lavar ropa a mano hasta cómo cocinar sin estufa de gas.

Hoy en día, aunque Mariela no se enfrenta con las secuelas de un huracán, sigue afrontando distintos retos a la hora de educar a sus ocho hijos en casa (incluyendo uno con necesidades educativas especiales), como planear clases, mantener la casa organizada y dedicar tiempo para su propio bienestar.

«Es difícil, pero no imposible», dijo.

Un recorrido maravilloso  

El recorrido por la educación en casa de la familia Orta Rivera comenzó con una cirugía.   

Hace once años, Mariela matriculó a su primer hijo, Ezequiel (que ahora tiene 16 años), en un kínder de una escuela pública de Puerto Rico. Dos meses después, la maestra de Ezequiel tuvo que someterse a una cirugía, por lo que la clase se quedó sin maestra.

El Departamento de Educación no proveyó una maestra sustituta, así que Mariela decidió educar a Ezequiel en casa para que no se atrasara. Se enamoró tanto de esta alternativa educativa que, cuando la maestra se reintegró a la escuela, Mariela continuó educándolo en el hogar.  

«Jamás visualicé educar en casa. Yo no estudié para ser maestra», dijo Mariela. «Además, tenía muchos mitos erróneos sobre la educación en el hogar, como el que los niños no socializaban».

Siguió educando en casa por la posibilidad de participar activamente en el aprendizaje de sus hijos.

«La interacción que hay entre padre e hijo en la educación en el hogar es una belleza», dijo.

Desde entonces, Mariela y su esposo, Gilberto, han educado en casa al resto de sus 7 hijos: Ángel David (14), Jesús Adrián (13), Micaela Isabel (11), Miguel Elías (9), Sebastián (7), Mateo (4) y Katherine Edith (1). Esto ha sido una bendición para Mariela.

Un camino lleno de aprendizajes

Mariela ha aprendido bastante al educar a ocho hijos en casa.

Primero, se ha dado cuenta de que puede ser flexible con su tiempo.

Este año escolar, decidió empezar a educar a sus hijos mayores una semana antes de empezar con los menores.

«En años anteriores empezábamos todos a la misma vez y había muchas interrupciones», dijo Mariela. «Este año me he sentido más tranquila empezando así».

Además, Mariela ha aprendido a dejar a sus hijos mayores trabajar por su propia cuenta, mientras ella pasa tiempo con los más pequeños (les dedica al menos una hora porque también necesitan correr y brincar).

Otro aspecto fundamental para Mariela es el cuidado de su propia salud física y emocional. Considera que, si ella está bien, sus hijos estarán bien y el proceso educativo fluirá orgánicamente. Si está cansada, el proceso educativo no será tan efectivo.   

«Tenemos que sacar tiempo para descansar, hacer ejercicio, alimentarnos y pasar tiempo con nuestro cónyuge», dijo.

Mariela y sus ocho hijos

Mariela y sus ocho hijos. 

Su grupo de apoyo de educación en el hogar también ha sido una bendición para su familia. 

Tras la devastación causada por el huracán María, su familia tuvo que mudarse a otro pueblo. Poco después de mudarse, decidió fundar un grupo de apoyo católico llamado Sagrada Familia. A través de este grupo, tanto ella como sus hijos han podido forjar amistades.  

«La educación en casa se hace acompañada y hay muchas madres que educan en el hogar con las que uno podría encontrar apoyo», mencionó. «Son como una familia».

Un regalo de Dios

Uno de los retos más recientes de Mariela es educar a su sexto hijo, Sebastián, quien empezó a demostrar necesidades educativas especiales tras el encierro a causa del COVID-19.

Cuando Mariela notó que Sebastián aprendía distinto a sus demás hijos, buscó hacerle un diagnóstico. Una amiga le animó a solicitar una beca de HSLDA para cubrir el costo del diagnóstico. Mariela es miembro de HSLDA desde hace tiempo, pero nunca había solicitado una beca.   

«Cuando me llegó la carta diciendo que recibí la beca, estaba tan emocionada que salí corriendo a buscar a mi esposo para decirle», dijo Mariela.

El dinero de la beca les ayudó a obtener un diagnóstico para Sebastián. Lograron entender que tenía trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del habla y del lenguaje. Mariela no se alarmó al respecto; estaba determinada en aprender a adaptar la educación de Sebastián de manera que él pudiera sobresalir.

«Tenga necesidades especiales o no, es el niño el que nos educa a nosotros como mamás», dijo Mariela. «Ellos mismos nos dicen cómo debemos educarlos».

Sebastian and Mateo

Sebastián y Mateo aprendiendo sobre ranas.

Mariela comenzó a educar a Sebastián enfocándose en sus intereses: animales, dinosaurios e insectos. Además, recurre frecuentemente al juego para despertar su curiosidad y le permite moverse y correr para que desarrolle sus destrezas motoras.

Mariela está profundamente agradecida con los donantes de HSLDA por la beca.

«Es una bendición poder recibir apoyo para satisfacer esta necesidad en particular», dijo. «Agradezco saber que no estoy sola, que hay una comunidad que me ayuda a hacer esto posible».  

La beca de HSLDA también le permitió a la familia Orta Rivera comprar una computadora para uno de sus hijos e inscribir a otros en clases en línea.    

Aún queda tiempo para un pasatiempo

A pesar de las innumerables tareas que Mariela debe realizara en su día a día, todavía le dedica tiempo a su pasatiempo: publicar en su blog titulado «Mommy de ocho», a través del cual comparte sus experiencias. Su objetivo es ayudar a otras familias a descubrir la educación en casa y proveerles recursos para asistirles a lo largo de su recorrido.    

«Antes se llamaba “Mommy de siete”, pero después de que nació Katherine Edith, lo cambié a “Mommy de ocho”», compartió sonriendo.

Desde que comenzó con su blog hace tres años, madres de Puerto Rico, Estados Unidos y hasta Perú la han buscado para pedir consejos.

Futuros planes 

Para este año escolar, la familia Orta Rivera tiene planeado hacer más excursiones, preparar a Ezequiel para la universidad e incluir cursos nuevos y emocionantes en el plan de estudio de los demás hijos: zoología y biología para Jesús Adrián y robótica y astronomía para Miguel.

Cada año, Mariela vuelve a sentir miedo al educar en casa, porque educa a niños de distintas edades con mentes diferentes; pero siempre permanece optimista pues sabe que su confianza está en Dios.

«Soy testigo de que puede educar en casa a 1, 3, 5… o hasta 8 hijos», dijo. «Todo gracias a Dios».   

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

¿Qué está pasando en Illinois?

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Después de sobrellevar un huracán, sigue educando a 8 niños en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Cuando el huracán María atravesó Puerto Rico en 2017 y causó una devastación sin precedentes, la familia de Mariela se quedó sin electricidad por cinco meses. Para empeorar las cosas, todo a su alrededor estaba destruido, por lo que no podían salir de su casa.

Sin embargo, Mariela se mantuvo optimista con su educación en casa.

Rápidamente ajustó el plan de estudio para enseñar únicamente con los libros que tenían y agregó un nuevo curso para mantener a sus hijos ocupados: ¡habilidades de supervivencia! Mariela les enseñó de todo, desde cómo lavar ropa a mano hasta cómo cocinar sin estufa de gas.

Hoy en día, aunque Mariela no se enfrenta con las secuelas de un huracán, sigue afrontando distintos retos a la hora de educar a sus ocho hijos en casa (incluyendo uno con necesidades educativas especiales), como planear clases, mantener la casa organizada y dedicar tiempo para su propio bienestar.

«Es difícil, pero no imposible», dijo.

Un recorrido maravilloso  

El recorrido por la educación en casa de la familia Orta Rivera comenzó con una cirugía.   

Hace once años, Mariela matriculó a su primer hijo, Ezequiel (que ahora tiene 16 años), en un kínder de una escuela pública de Puerto Rico. Dos meses después, la maestra de Ezequiel tuvo que someterse a una cirugía, por lo que la clase se quedó sin maestra.

El Departamento de Educación no proveyó una maestra sustituta, así que Mariela decidió educar a Ezequiel en casa para que no se atrasara. Se enamoró tanto de esta alternativa educativa que, cuando la maestra se reintegró a la escuela, Mariela continuó educándolo en el hogar.  

«Jamás visualicé educar en casa. Yo no estudié para ser maestra», dijo Mariela. «Además, tenía muchos mitos erróneos sobre la educación en el hogar, como el que los niños no socializaban».

Siguió educando en casa por la posibilidad de participar activamente en el aprendizaje de sus hijos.

«La interacción que hay entre padre e hijo en la educación en el hogar es una belleza», dijo.

Desde entonces, Mariela y su esposo, Gilberto, han educado en casa al resto de sus 7 hijos: Ángel David (14), Jesús Adrián (13), Micaela Isabel (11), Miguel Elías (9), Sebastián (7), Mateo (4) y Katherine Edith (1). Esto ha sido una bendición para Mariela.

Un camino lleno de aprendizajes

Mariela ha aprendido bastante al educar a ocho hijos en casa.

Primero, se ha dado cuenta de que puede ser flexible con su tiempo.

Este año escolar, decidió empezar a educar a sus hijos mayores una semana antes de empezar con los menores.

«En años anteriores empezábamos todos a la misma vez y había muchas interrupciones», dijo Mariela. «Este año me he sentido más tranquila empezando así».

Además, Mariela ha aprendido a dejar a sus hijos mayores trabajar por su propia cuenta, mientras ella pasa tiempo con los más pequeños (les dedica al menos una hora porque también necesitan correr y brincar).

Otro aspecto fundamental para Mariela es el cuidado de su propia salud física y emocional. Considera que, si ella está bien, sus hijos estarán bien y el proceso educativo fluirá orgánicamente. Si está cansada, el proceso educativo no será tan efectivo.   

«Tenemos que sacar tiempo para descansar, hacer ejercicio, alimentarnos y pasar tiempo con nuestro cónyuge», dijo.

Mariela y sus ocho hijos

Mariela y sus ocho hijos. 

Su grupo de apoyo de educación en el hogar también ha sido una bendición para su familia. 

Tras la devastación causada por el huracán María, su familia tuvo que mudarse a otro pueblo. Poco después de mudarse, decidió fundar un grupo de apoyo católico llamado Sagrada Familia. A través de este grupo, tanto ella como sus hijos han podido forjar amistades.  

«La educación en casa se hace acompañada y hay muchas madres que educan en el hogar con las que uno podría encontrar apoyo», mencionó. «Son como una familia».

Un regalo de Dios

Uno de los retos más recientes de Mariela es educar a su sexto hijo, Sebastián, quien empezó a demostrar necesidades educativas especiales tras el encierro a causa del COVID-19.

Cuando Mariela notó que Sebastián aprendía distinto a sus demás hijos, buscó hacerle un diagnóstico. Una amiga le animó a solicitar una beca de HSLDA para cubrir el costo del diagnóstico. Mariela es miembro de HSLDA desde hace tiempo, pero nunca había solicitado una beca.   

«Cuando me llegó la carta diciendo que recibí la beca, estaba tan emocionada que salí corriendo a buscar a mi esposo para decirle», dijo Mariela.

El dinero de la beca les ayudó a obtener un diagnóstico para Sebastián. Lograron entender que tenía trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del habla y del lenguaje. Mariela no se alarmó al respecto; estaba determinada en aprender a adaptar la educación de Sebastián de manera que él pudiera sobresalir.

«Tenga necesidades especiales o no, es el niño el que nos educa a nosotros como mamás», dijo Mariela. «Ellos mismos nos dicen cómo debemos educarlos».

Sebastian and Mateo

Sebastián y Mateo aprendiendo sobre ranas.

Mariela comenzó a educar a Sebastián enfocándose en sus intereses: animales, dinosaurios e insectos. Además, recurre frecuentemente al juego para despertar su curiosidad y le permite moverse y correr para que desarrolle sus destrezas motoras.

Mariela está profundamente agradecida con los donantes de HSLDA por la beca.

«Es una bendición poder recibir apoyo para satisfacer esta necesidad en particular», dijo. «Agradezco saber que no estoy sola, que hay una comunidad que me ayuda a hacer esto posible».  

La beca de HSLDA también le permitió a la familia Orta Rivera comprar una computadora para uno de sus hijos e inscribir a otros en clases en línea.    

Aún queda tiempo para un pasatiempo

A pesar de las innumerables tareas que Mariela debe realizara en su día a día, todavía le dedica tiempo a su pasatiempo: publicar en su blog titulado «Mommy de ocho», a través del cual comparte sus experiencias. Su objetivo es ayudar a otras familias a descubrir la educación en casa y proveerles recursos para asistirles a lo largo de su recorrido.    

«Antes se llamaba “Mommy de siete”, pero después de que nació Katherine Edith, lo cambié a “Mommy de ocho”», compartió sonriendo.

Desde que comenzó con su blog hace tres años, madres de Puerto Rico, Estados Unidos y hasta Perú la han buscado para pedir consejos.

Futuros planes 

Para este año escolar, la familia Orta Rivera tiene planeado hacer más excursiones, preparar a Ezequiel para la universidad e incluir cursos nuevos y emocionantes en el plan de estudio de los demás hijos: zoología y biología para Jesús Adrián y robótica y astronomía para Miguel.

Cada año, Mariela vuelve a sentir miedo al educar en casa, porque educa a niños de distintas edades con mentes diferentes; pero siempre permanece optimista pues sabe que su confianza está en Dios.

«Soy testigo de que puede educar en casa a 1, 3, 5… o hasta 8 hijos», dijo. «Todo gracias a Dios».   

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

Recursos para miembros de Illinois

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Después de sobrellevar un huracán, sigue educando a 8 niños en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Cuando el huracán María atravesó Puerto Rico en 2017 y causó una devastación sin precedentes, la familia de Mariela se quedó sin electricidad por cinco meses. Para empeorar las cosas, todo a su alrededor estaba destruido, por lo que no podían salir de su casa.

Sin embargo, Mariela se mantuvo optimista con su educación en casa.

Rápidamente ajustó el plan de estudio para enseñar únicamente con los libros que tenían y agregó un nuevo curso para mantener a sus hijos ocupados: ¡habilidades de supervivencia! Mariela les enseñó de todo, desde cómo lavar ropa a mano hasta cómo cocinar sin estufa de gas.

Hoy en día, aunque Mariela no se enfrenta con las secuelas de un huracán, sigue afrontando distintos retos a la hora de educar a sus ocho hijos en casa (incluyendo uno con necesidades educativas especiales), como planear clases, mantener la casa organizada y dedicar tiempo para su propio bienestar.

«Es difícil, pero no imposible», dijo.

Un recorrido maravilloso  

El recorrido por la educación en casa de la familia Orta Rivera comenzó con una cirugía.   

Hace once años, Mariela matriculó a su primer hijo, Ezequiel (que ahora tiene 16 años), en un kínder de una escuela pública de Puerto Rico. Dos meses después, la maestra de Ezequiel tuvo que someterse a una cirugía, por lo que la clase se quedó sin maestra.

El Departamento de Educación no proveyó una maestra sustituta, así que Mariela decidió educar a Ezequiel en casa para que no se atrasara. Se enamoró tanto de esta alternativa educativa que, cuando la maestra se reintegró a la escuela, Mariela continuó educándolo en el hogar.  

«Jamás visualicé educar en casa. Yo no estudié para ser maestra», dijo Mariela. «Además, tenía muchos mitos erróneos sobre la educación en el hogar, como el que los niños no socializaban».

Siguió educando en casa por la posibilidad de participar activamente en el aprendizaje de sus hijos.

«La interacción que hay entre padre e hijo en la educación en el hogar es una belleza», dijo.

Desde entonces, Mariela y su esposo, Gilberto, han educado en casa al resto de sus 7 hijos: Ángel David (14), Jesús Adrián (13), Micaela Isabel (11), Miguel Elías (9), Sebastián (7), Mateo (4) y Katherine Edith (1). Esto ha sido una bendición para Mariela.

Un camino lleno de aprendizajes

Mariela ha aprendido bastante al educar a ocho hijos en casa.

Primero, se ha dado cuenta de que puede ser flexible con su tiempo.

Este año escolar, decidió empezar a educar a sus hijos mayores una semana antes de empezar con los menores.

«En años anteriores empezábamos todos a la misma vez y había muchas interrupciones», dijo Mariela. «Este año me he sentido más tranquila empezando así».

Además, Mariela ha aprendido a dejar a sus hijos mayores trabajar por su propia cuenta, mientras ella pasa tiempo con los más pequeños (les dedica al menos una hora porque también necesitan correr y brincar).

Otro aspecto fundamental para Mariela es el cuidado de su propia salud física y emocional. Considera que, si ella está bien, sus hijos estarán bien y el proceso educativo fluirá orgánicamente. Si está cansada, el proceso educativo no será tan efectivo.   

«Tenemos que sacar tiempo para descansar, hacer ejercicio, alimentarnos y pasar tiempo con nuestro cónyuge», dijo.

Mariela y sus ocho hijos

Mariela y sus ocho hijos. 

Su grupo de apoyo de educación en el hogar también ha sido una bendición para su familia. 

Tras la devastación causada por el huracán María, su familia tuvo que mudarse a otro pueblo. Poco después de mudarse, decidió fundar un grupo de apoyo católico llamado Sagrada Familia. A través de este grupo, tanto ella como sus hijos han podido forjar amistades.  

«La educación en casa se hace acompañada y hay muchas madres que educan en el hogar con las que uno podría encontrar apoyo», mencionó. «Son como una familia».

Un regalo de Dios

Uno de los retos más recientes de Mariela es educar a su sexto hijo, Sebastián, quien empezó a demostrar necesidades educativas especiales tras el encierro a causa del COVID-19.

Cuando Mariela notó que Sebastián aprendía distinto a sus demás hijos, buscó hacerle un diagnóstico. Una amiga le animó a solicitar una beca de HSLDA para cubrir el costo del diagnóstico. Mariela es miembro de HSLDA desde hace tiempo, pero nunca había solicitado una beca.   

«Cuando me llegó la carta diciendo que recibí la beca, estaba tan emocionada que salí corriendo a buscar a mi esposo para decirle», dijo Mariela.

El dinero de la beca les ayudó a obtener un diagnóstico para Sebastián. Lograron entender que tenía trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del habla y del lenguaje. Mariela no se alarmó al respecto; estaba determinada en aprender a adaptar la educación de Sebastián de manera que él pudiera sobresalir.

«Tenga necesidades especiales o no, es el niño el que nos educa a nosotros como mamás», dijo Mariela. «Ellos mismos nos dicen cómo debemos educarlos».

Sebastian and Mateo

Sebastián y Mateo aprendiendo sobre ranas.

Mariela comenzó a educar a Sebastián enfocándose en sus intereses: animales, dinosaurios e insectos. Además, recurre frecuentemente al juego para despertar su curiosidad y le permite moverse y correr para que desarrolle sus destrezas motoras.

Mariela está profundamente agradecida con los donantes de HSLDA por la beca.

«Es una bendición poder recibir apoyo para satisfacer esta necesidad en particular», dijo. «Agradezco saber que no estoy sola, que hay una comunidad que me ayuda a hacer esto posible».  

La beca de HSLDA también le permitió a la familia Orta Rivera comprar una computadora para uno de sus hijos e inscribir a otros en clases en línea.    

Aún queda tiempo para un pasatiempo

A pesar de las innumerables tareas que Mariela debe realizara en su día a día, todavía le dedica tiempo a su pasatiempo: publicar en su blog titulado «Mommy de ocho», a través del cual comparte sus experiencias. Su objetivo es ayudar a otras familias a descubrir la educación en casa y proveerles recursos para asistirles a lo largo de su recorrido.    

«Antes se llamaba “Mommy de siete”, pero después de que nació Katherine Edith, lo cambié a “Mommy de ocho”», compartió sonriendo.

Desde que comenzó con su blog hace tres años, madres de Puerto Rico, Estados Unidos y hasta Perú la han buscado para pedir consejos.

Futuros planes 

Para este año escolar, la familia Orta Rivera tiene planeado hacer más excursiones, preparar a Ezequiel para la universidad e incluir cursos nuevos y emocionantes en el plan de estudio de los demás hijos: zoología y biología para Jesús Adrián y robótica y astronomía para Miguel.

Cada año, Mariela vuelve a sentir miedo al educar en casa, porque educa a niños de distintas edades con mentes diferentes; pero siempre permanece optimista pues sabe que su confianza está en Dios.

«Soy testigo de que puede educar en casa a 1, 3, 5… o hasta 8 hijos», dijo. «Todo gracias a Dios».   

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

Formularios para la educación en casa en Illinois

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Después de sobrellevar un huracán, sigue educando a 8 niños en casa

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Cuando el huracán María atravesó Puerto Rico en 2017 y causó una devastación sin precedentes, la familia de Mariela se quedó sin electricidad por cinco meses. Para empeorar las cosas, todo a su alrededor estaba destruido, por lo que no podían salir de su casa.

Sin embargo, Mariela se mantuvo optimista con su educación en casa.

Rápidamente ajustó el plan de estudio para enseñar únicamente con los libros que tenían y agregó un nuevo curso para mantener a sus hijos ocupados: ¡habilidades de supervivencia! Mariela les enseñó de todo, desde cómo lavar ropa a mano hasta cómo cocinar sin estufa de gas.

Hoy en día, aunque Mariela no se enfrenta con las secuelas de un huracán, sigue afrontando distintos retos a la hora de educar a sus ocho hijos en casa (incluyendo uno con necesidades educativas especiales), como planear clases, mantener la casa organizada y dedicar tiempo para su propio bienestar.

«Es difícil, pero no imposible», dijo.

Un recorrido maravilloso  

El recorrido por la educación en casa de la familia Orta Rivera comenzó con una cirugía.   

Hace once años, Mariela matriculó a su primer hijo, Ezequiel (que ahora tiene 16 años), en un kínder de una escuela pública de Puerto Rico. Dos meses después, la maestra de Ezequiel tuvo que someterse a una cirugía, por lo que la clase se quedó sin maestra.

El Departamento de Educación no proveyó una maestra sustituta, así que Mariela decidió educar a Ezequiel en casa para que no se atrasara. Se enamoró tanto de esta alternativa educativa que, cuando la maestra se reintegró a la escuela, Mariela continuó educándolo en el hogar.  

«Jamás visualicé educar en casa. Yo no estudié para ser maestra», dijo Mariela. «Además, tenía muchos mitos erróneos sobre la educación en el hogar, como el que los niños no socializaban».

Siguió educando en casa por la posibilidad de participar activamente en el aprendizaje de sus hijos.

«La interacción que hay entre padre e hijo en la educación en el hogar es una belleza», dijo.

Desde entonces, Mariela y su esposo, Gilberto, han educado en casa al resto de sus 7 hijos: Ángel David (14), Jesús Adrián (13), Micaela Isabel (11), Miguel Elías (9), Sebastián (7), Mateo (4) y Katherine Edith (1). Esto ha sido una bendición para Mariela.

Un camino lleno de aprendizajes

Mariela ha aprendido bastante al educar a ocho hijos en casa.

Primero, se ha dado cuenta de que puede ser flexible con su tiempo.

Este año escolar, decidió empezar a educar a sus hijos mayores una semana antes de empezar con los menores.

«En años anteriores empezábamos todos a la misma vez y había muchas interrupciones», dijo Mariela. «Este año me he sentido más tranquila empezando así».

Además, Mariela ha aprendido a dejar a sus hijos mayores trabajar por su propia cuenta, mientras ella pasa tiempo con los más pequeños (les dedica al menos una hora porque también necesitan correr y brincar).

Otro aspecto fundamental para Mariela es el cuidado de su propia salud física y emocional. Considera que, si ella está bien, sus hijos estarán bien y el proceso educativo fluirá orgánicamente. Si está cansada, el proceso educativo no será tan efectivo.   

«Tenemos que sacar tiempo para descansar, hacer ejercicio, alimentarnos y pasar tiempo con nuestro cónyuge», dijo.

Mariela y sus ocho hijos

Mariela y sus ocho hijos. 

Su grupo de apoyo de educación en el hogar también ha sido una bendición para su familia. 

Tras la devastación causada por el huracán María, su familia tuvo que mudarse a otro pueblo. Poco después de mudarse, decidió fundar un grupo de apoyo católico llamado Sagrada Familia. A través de este grupo, tanto ella como sus hijos han podido forjar amistades.  

«La educación en casa se hace acompañada y hay muchas madres que educan en el hogar con las que uno podría encontrar apoyo», mencionó. «Son como una familia».

Un regalo de Dios

Uno de los retos más recientes de Mariela es educar a su sexto hijo, Sebastián, quien empezó a demostrar necesidades educativas especiales tras el encierro a causa del COVID-19.

Cuando Mariela notó que Sebastián aprendía distinto a sus demás hijos, buscó hacerle un diagnóstico. Una amiga le animó a solicitar una beca de HSLDA para cubrir el costo del diagnóstico. Mariela es miembro de HSLDA desde hace tiempo, pero nunca había solicitado una beca.   

«Cuando me llegó la carta diciendo que recibí la beca, estaba tan emocionada que salí corriendo a buscar a mi esposo para decirle», dijo Mariela.

El dinero de la beca les ayudó a obtener un diagnóstico para Sebastián. Lograron entender que tenía trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno del habla y del lenguaje. Mariela no se alarmó al respecto; estaba determinada en aprender a adaptar la educación de Sebastián de manera que él pudiera sobresalir.

«Tenga necesidades especiales o no, es el niño el que nos educa a nosotros como mamás», dijo Mariela. «Ellos mismos nos dicen cómo debemos educarlos».

Sebastian and Mateo

Sebastián y Mateo aprendiendo sobre ranas.

Mariela comenzó a educar a Sebastián enfocándose en sus intereses: animales, dinosaurios e insectos. Además, recurre frecuentemente al juego para despertar su curiosidad y le permite moverse y correr para que desarrolle sus destrezas motoras.

Mariela está profundamente agradecida con los donantes de HSLDA por la beca.

«Es una bendición poder recibir apoyo para satisfacer esta necesidad en particular», dijo. «Agradezco saber que no estoy sola, que hay una comunidad que me ayuda a hacer esto posible».  

La beca de HSLDA también le permitió a la familia Orta Rivera comprar una computadora para uno de sus hijos e inscribir a otros en clases en línea.    

Aún queda tiempo para un pasatiempo

A pesar de las innumerables tareas que Mariela debe realizara en su día a día, todavía le dedica tiempo a su pasatiempo: publicar en su blog titulado «Mommy de ocho», a través del cual comparte sus experiencias. Su objetivo es ayudar a otras familias a descubrir la educación en casa y proveerles recursos para asistirles a lo largo de su recorrido.    

«Antes se llamaba “Mommy de siete”, pero después de que nació Katherine Edith, lo cambié a “Mommy de ocho”», compartió sonriendo.

Desde que comenzó con su blog hace tres años, madres de Puerto Rico, Estados Unidos y hasta Perú la han buscado para pedir consejos.

Futuros planes 

Para este año escolar, la familia Orta Rivera tiene planeado hacer más excursiones, preparar a Ezequiel para la universidad e incluir cursos nuevos y emocionantes en el plan de estudio de los demás hijos: zoología y biología para Jesús Adrián y robótica y astronomía para Miguel.

Cada año, Mariela vuelve a sentir miedo al educar en casa, porque educa a niños de distintas edades con mentes diferentes; pero siempre permanece optimista pues sabe que su confianza está en Dios.

«Soy testigo de que puede educar en casa a 1, 3, 5… o hasta 8 hijos», dijo. «Todo gracias a Dios».   

Alicia Leal

Coordinadora editorial bilingüe y escritora

Alicia Leal estudió Derecho y Filosofía en México. Ella escribe y edita contenido en inglés y español para HSLDA. 

HSLDA nos apoyó hace 32 años cuando comenzamos nuestro viaje de educación en el hogar y se consideraba ilegal en nuestro estado. Todavía están aquí, defendiendo a nuestros nietos y los derechos de sus padres. ¡Recomiendo mucho la membresía!
Christine L., Facebook

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Preguntas frecuentes

Los padres pueden educar a sus hijos adoptados o foster en el hogar.  

Si usted es el padre adoptivo, la opción de educación en casa puede ser determinada por su trabajador social o un juez de un tribunal de menores. 

Depende. La educación especial se refiere a la instrucción o asistencia en áreas académicas tradicionales como matemáticas y lenguaje. Los servicios relacionados, por otro lado, son apoyos para un niño, como terapia del habla, terapia ocupacional y terapia física. Estos servicios mejoran indirectamente la capacidad de aprendizaje de un niño, pero son diferentes de los currículos académicos tradicionales. Según las regulaciones federales, los estudiantes educados en el hogar tienen derecho a buscar servicios relacionados en los estados en los que las escuelas en casa se consideran escuelas privadas. 

Debido a que HSLDA se centra en proteger la libertad de los educadores en el hogar frente a la supervisión de las escuelas públicas, generalmente no ayudamos a los estudiantes educados en casa a obtener acceso a la educación especial en escuelas públicas. Sin embargo, HSLDA puede asistir a las familias miembros que buscan servicios relacionados si viven en un estado en el que las escuelas en casa se consideran escuelas privadas. Puedes obtener información sobre las disposiciones de su estado aquí

¡Depende! La educación en el hogar se adapta a cada niño y a cada familia, por lo que puede variar el presupuesto para la educación en casa.  

Si tiene tiempo y flexibilidad para pedir currículo prestado, utilizar la biblioteca, comprar libros usados, encontrar currículo multinivel, reutilizable o gratuito e intercambiar servicios por actividades extracurriculares como música y arte... podría reducir sus costos a $50-100 por estudiante. 

Si agrega recursos adicionales como co-ops, cursos en línea, clases de enriquecimiento o deportes, su presupuesto podría llegar a ser de $300-500 por estudiante. 

Y si opta por tutores, cursos en video o paquetes curriculares con todo incluido, sus costos podrían ser de $500 o más (¡que aun así es mucho menos que una escuela privada!) 

Puede consultar formas más creativas de hacer rendir su dinero aquí

  •  
    No requiere notificación, baja reglamentación: Estos son estados que no requieren que los padres presenten un aviso a su distrito escolar local o ninguna otra agencia gubernamental.
  •  
    Estados con un nivel bajo de reglamentación: Estos son estados que exigen que los padres envíen un aviso a su distrito escolar local. 
  •  
    Estados con un nivel moderado de reglamentación: Estos estados exigen que los padres presenten ante su distrito escolar local un aviso, punteos de exámenes y/o una evaluación profesional del progreso del estudiante.
  •  
    Estados con un nivel alto de reglamentación: Estos estados requieren que los padres presenten un aviso o punteos de exámenes de rendimiento y/o una evaluación profesional, además de otros requisitos (i. e., que el currículo sea aprobado por el estado, que los padres cumplan con requisitos para ser maestros o que los funcionarios estatales realicen visitas al hogar).