Los hermanos Andrew y Josh LaMay no siempre han tenido los mismos intereses. Sin embargo, ambos coinciden en algo: gran parte del éxito que hoy disfrutan siendo socios se remonta a la formación y experiencias que adquirieron mientras eran educados en casa.
Josh y Andrew fundaron su compañía constructora en 2018. Desde entonces, la demanda de sus servicios ha crecido tanto que han contratado a cinco empleados. Además, recientemente completaron el proyecto más grande de su trayectoria hasta la fecha: la remodelación de una casa valorada en un millón de dólares.
Sin embargo, su experiencia laboral, así como las habilidades de liderazgo y emprendimiento que desarrollaron, comenzaron mucho antes de que fundaran su compañía, incluso antes de graduarse de la secundaria.
Visión para los negocios
«Durante la escuela media me di cuenta de que me interesaba el emprendimiento», comentó Andrew, quien es 13 meses mayor que su hermano. Le gustaba leer sobre empresarios innovadores como Elon Musk y Steve Jobs.
A los 15 años comenzó a ganar un ingreso regular trabajando en una heladería, tras obtener un permiso especial de sus padres. A los 16, recibió un ascenso que lo llevó a supervisar a varios empleados, incluidos trabajadores mayores que él y estudiantes universitarios. Más adelante, volvió a ser ascendido en otro empleo, esta vez en una pizzería.
Andrew comentó que esas primeras experiencias laborales le enseñaron dos principios fundamentales sobre los negocios: la importancia de brindar un excelente servicio al cliente y prestar atención a los detalles. Según explicó, cuando los procesos están bien definidos y se cuidan los detalles, es mucho más fácil ofrecer un servicio de calidad de manera constante.
«Un proceso laboral puede documentarse de manera tan detallada que incluso estudiantes de secundaria pueden desempeñarlo eficientemente», explicó.
Por su parte, la experiencia laboral temprana de Josh estuvo más enfocada en la construcción. Durante su adolescencia, participó en un programa de construcción en una escuela técnica y, a los 16 años, una reconocida compañía del sector lo contrató para trabajar en obras.
«Realicé bastante trabajo pesado», recordó.
Todo comienza en el hogar
La educación en casa que los hermanos recibieron desempeñó un papel clave en su deseo por trabajar y salir adelante. La flexibilidad de este modelo educativo no solo les permitió explorar sus intereses, sino también disponer del tiempo necesario para desarrollarlos.
Andrew comentó que, gracias a la educación en el hogar, «tenemos el doble de experiencia laboral que otras personas de nuestra edad».
La educación en casa también permitió que sus padres les inculcaran valores que consideran esenciales en su vida profesional. Además de enseñarles la fe cristiana, Josh y Andrew dijeron que su mamá y su papá les enseñaron a mantener estándares altos al tratar tanto con compañeros de trabajo como con clientes.
Sus padres también los apoyaron de maneras muy prácticas. Los hermanos recuerdan que, en su primer proyecto juntos (la remodelación del garaje de un amigo) su padre los llevaba al lugar de trabajo porque ninguno de los dos tenía licencia de conducir.
Desde cero
Andrew se graduó de la secundaria en 2017 y Josh en 2018. Ambos tomaron algunos cursos universitarios mientras aún estaban en secundaria, pero después de graduarse decidieron emprender juntos. Andrew explicó que, en ocasiones, sentía que la relación entre el tiempo que invertía en los estudios y los resultados que obtenía era demasiado abstracta.
«En el trabajo existe una relación directa entre esforzarse y progresar», comentó. «Podía ver resultados concretos de mi esfuerzo».
Cada hermano había recibido $10,000 como regalo de su abuelo, por lo que decidieron reunir ese dinero para poner en marcha su negocio.
«Recuerdo haber pensado: “No nos llevará muy lejos, pero sí nos ayudará a empezar”», comentó Andrew.
El primer gran desafío fue conseguir clientes. Aunque se unieron a varios grupos empresariales para dar a conocer su compañía, dependían principalmente de recomendaciones de familiares y amigos.
«La mayor parte del tiempo era Andrew quien conseguía los clientes», recordó Josh.
Aun así, valoraban cada oportunidad que se les presentaba.
«Durante los primeros años, nuestros proyectos no tenían mucho glamur», comentó Andrew.
Uno de los primeros proyectos que hicieron juntos fue la construcción de un cobertizo en pleno invierno. Mientras uno sostenía las piezas, el otro las ensamblaba, y se turnaban constantemente para no congelarse. En otro trabajo, cavaron un hoyo de casi dos metros de profundidad y lo reforzaron con ladrillos para instalar el contador principal de agua de una institución de formación religiosa del área de Pittsburgh.
Hacia el futuro
A medida que sus proyectos crecían, también lo hacia su clientela. Los hermanos atribuyen este crecimiento a los valores con los que dirigen su negocio.
Andrew comentó que su pequeña empresa es ágil y ofrece precios competitivos. Añadió que la clave es brindar un servicio de calidad en todas las etapas, desde la presentación inicial hasta la forma en que operan en el lugar de trabajo.
«Nuestro propósito es honrar a Dios a través de nuestra compañía», explicó Josh.
Andrew coincidió: «Somos un par de hombres trabajadores y honrados», dijo, y añadió que estas características, junto con su organización y profesionalismo, atraen más clientes.
Con el crecimiento de la compañía y la incorporación de un pequeño equipo, Andrew y Josh han asumido nuevas responsabilidades. Andrew se enfoca principalmente en las ventas y el desarrollo del negocio, mientras Josh espera dedicarse cada vez más a la gestión y la parte operativa.
«Aunque definitivamente me gusta estar en la obra», dijo Josh.
También procuran dedicar tiempo a la familia. En Navidad, por ejemplo, todo el equipo tomó dos semanas de vacaciones pagadas para descansar y reflexionar sobre el futuro.
De hecho, dijo Josh, ya había tenido una conversación sobre esto con su esposa, a quien le dijo: «Espero que tengamos hijos y que los eduquemos en casa».