¿Se pregunta si la educación en el hogar podría ser para usted y su familia?

La educación en el hogar ha pasado de ser algo en lo que solo participaba un pequeño número de personas, a convertirse en una opción bien conocida para muchas familias en la actualidad.

El “National Center for Education Statistics” (NCES), parte del Departamento de Educación de los Estados Unidos, dijo que entre los años 1999 y 2016 el número de familias educadoras en el hogar casi se duplicó, de 850,000 estudiantes a 1.7 millones. Y NCES dice que la cantidad de educadores en el hogar se duplicará nuevamente en los próximos 20 años.

Quizás esté pensando: “Si los padres de 2 millones de niños pueden educar a sus hijos en casa, ¡Tal vez yo también pueda!”

¿Se identifica con alguno de estos pensamientos?

  • “Hmmm, me pregunto: ¿Qué es realmente la educación en el hogar? ¿Puede cualquiera hacerlo? ¡Parece que podría ser divertido!”
  • “Mi hijo no está prosperando en la escuela, ¿podría realmente brindarle una mejor educación? No soy maestro ni nada, ¿estoy calificado?”
  • “Me encantaría tener más tiempo para invertir en mi hijo, pero ¿tengo paciencia para esto? Por supuesto, amo a mi hijo, pero ¿TODO el día juntos?, ¿a diario? ¿Creceremos juntos en ello o nos volveremos locos el uno al otro?”
  • “Si no soy organizado de naturaleza, ¿cómo podré educar en casa?”
  • “Todavía tengo que trabajar, o deseo trabajar. ¿Tendré suficiente tiempo en casa y el apoyo de otros para darle a mi hijo lo que necesita?”
  • ¡Y puede seguir nombrándolos!

Si bien hay tantas razones para educar en el hogar como familias que lo hacen, las investigaciones muestran que hay algunos temas comunes. Los padres dicen que quieren:

  • personalizar e individualizar el plan de estudios y el entorno de aprendizaje para cada niño
  • mejorar las oportunidades académicas
  • utilizar enfoques de aprendizaje que no se encuentran en entornos escolares tradicionales
  • dirigir a los niños a tener experiencias sociales positivas y saludables
  • proporcionar un entorno de aprendizaje seguro sin temor a sufrir daños físicos o emocionales
  • tener la libertad de impartir valores y creencias familiares

¿Está de acuerdo con alguna (¡o muchas!) de estas razones? ¿O tiene la suya propia?

Siga leyendo: esta serie le ayudará a explorar esta emocionante oportunidad de abrazar la libertad y la responsabilidad de educar a su hijo en el hogar.